Probablemente inspirado en el manto de Isabel II, y expresión del estilo imperante en la época, se considera el llamado manto de la Hermandad, lo que evidencia la donación a la bendita Imagen por la corporación que la custodia y venera.
Recientemente se han descubierto en el archivo de la Hermandad unos datos muy interesantes que por primera vez en muchos años arrojan luz sobre el origen de esta obra. El día 28 de marzo de 1824 el sr. Arzobispo de Granada en ese momento, Don Blas Joaquín Álvarez de Palma ( como curiosidad comentar que este arzobispo era jerezano de nacimiento y su retrato esta colocado sobre la puerta que une la Sala Capitular con el presbiterio) le hace entrega al sr. marques de Villareal de un presente para la Santísima Virgen de las Angustias, se trataba de un terciopelo negro para hacer un nuevo manto y se acuerda ese mismo día crear una comisión. El día 12 de julio de ese mismo año se aprueba comenzar el bordado del nuevo manto y aquí viene el dato más importante y curioso, el día 31 de octubre la Hermandad encarga a Don José Marín que haga traer desde la ciudad francesa de Lyon un diseño para el bordado y su costo. Por tanto este dibujo que es expresión del estilo imperante en la época y que después se convirtió en icónico para Granada es al que hoy llamamos: » manto de la Hermandad» y que años después la reina Isabel II tomaría de referencia para mucho más enriquecido de diseño y bordado regalar el suyo. Decimos mucho más enriquecido porque la Hermandad no estuvo exenta de problemas económicos para la realización de este manto, también hemos descubierto que el día 6 de noviembre de 1825 al no haberse recaudado fondos suficientes para la realización del nuevo manto se acordó «celebrar una función de novillos cuyos ingresos se destinaran a tan loable objeto»
Es obra decimonónica según el P. Hitos fue bordado por las MM. Dominicas por valor de 11.000 pesetas y podemos precisar su datación entre 1824 y 1826. Destaca la icónica cenefa de formas geométricas y motivos florales y comentar que tradicionalmente se utilizó de forma doméstica, es decir para vestir a la Patrona a lo largo de todo el año tras sus fiestas patronales, y en los años 20 para las funciones de Semana Santa.